domingo, julio 13, 2008

INGRID BETANCOURT: OLVIDO Y PERDÓN (V)

Ingrid Betancourt se ha convertido en una fuente actualizada de muchos temas relevantes. De allí que sigamos escribiendo sobre ella o, mejor dicho, en torno a ella. En la entrevista de una hora que le concedió a Larry King y que CNN en español transmitió íntegra, dijo una frase digna de un comentario: "No quiero olvidar, pero quiero perdonar." Estas afirmaciones explicitan dos decisiones de su voluntad que revelan gran sabiduría política y mucha generosidad, respectivamente. No querer olvidar es, a mi juicio, un acto de sabiduría política. Se trata de no olvidar maldades cometidas con ella (y con muchos otros, y que se siguen cometiendo en este instante, por lo demás), para que esas malas conductas puedan ser erradicadas algún día de este mundo. Es algo que aprendí cuando visité el campo de concentración de Dachau, en el Sur de Alemania. Al finalizar la visita, en que uno sale anonadado, con el corazón apretado por todo lo que ha visto, se tropieza con esta frase: "Los pueblos que olvidan su pasado son condenados a volver a vivirlo." Creo que detrás de la voluntad de Ingrid Betancourt puede estar esta misma idea. El recuerdo no es para remover heridas, sino para no repetir los males que las causaron. Y yendo ahora a la otra decisión, querer perdonar (a quienes hacen daño, se entiende) es un acto de generosidad que honra a quien sea capaz de ponerlo en práctica., porque se trata de un paso sin duda difícil. Es un acto personal, que nadie puede exigirle a las víctimas desde un escritorio, es decir, desde un lugar en que el mal se ve sólo como una abstracción. Sólo ellas, las víctimas, para quienes el mal no fue una abstracción, sino un hecho muy real y terrible, son soberanas para perdonar el daño que se les ha hecho. Ingrid Betancourt, a una semana de ser liberada, ha tenido la grandeza de decir que quiere perdonar. Es otro hecho inspirador que nos está brindando la ex-prisionera de esa "soberbia armada" que son las FARC.

Etiquetas: , , , ,

viernes, julio 11, 2008

INGRID BETANCOURT: CAMBIAR EL LENGUAJE (IV)

Entre las muchas cosas que ha dicho Ingrid Betancourt en esta primera semana de libertad, hay una que me ha llamado poderosamente la atención, porque proviene, a todas luces, de una meditación intensa, profunda y, sobre todo, madurada en el dolor: ha instado a cambiar el lenguaje en la acción política, para humanizar su ejercicio. Sus palabras textuales fueron: "Creo que ha llegado la hora de cambiar el lenguaje del radicalismo, del extremismo y del odio, las palabras muy fuertes que causan un daño profundo a un ser humano". Añadió que la tolerancia y el respeto son necesarios. "Llega el momento en el que tienes que hablar con las personas que odias", comentó también, dando a entender que las palabras que se usan deben reflejar una actitud espiritual coherente con lo que se persigue. Hay sabiduría en lo que dice Ingrid Betancourt. En efecto, si el enfrentamiento con las FARC persigue la pacificación del país, el más fuerte debe, con su actitud, reflejar el espíritu de lo que persigue. Le está prohibido, por tanto, utilizar el lenguaje del extremismo, del odio, para no profundizar aún más la fosa que separa a los dos bandos. Después de todo, para llegar a una paz verdadera, deberá persuadir a la sociedad entera de que el camino es la reconciliación y no la confrontación permanente. Es otra vez la perspectiva global la que importa: si es la noviolencia o es la violencia. La primera tiene exigencias espirituales y morales inescapables. Los medios, en este caso las palabras que se usen, marcarán la diferencia. ¡Es un aspecto para pensarlo y actuarlo cuanto antes, en Colombia y en todo el mundo! ¡Gracias Ingrid Betancourt por poner el tema sobre la mesa y por su mensaje lleno de humanismo y generosidad!

Etiquetas: , , ,

lunes, julio 07, 2008

INGRID BETANCOURT: EFECTOS POLÍTICOS DE SU LIBERACIÓN (III)

Hay numerosos efectos políticos a observar en la liberación exitosa de Ingrid Betancourt y 14 rehenes, entre ellos, tres norteamericanos. Tratemos de mencionar algunos, tal vez los principales. Partiendo del hecho del rescate sin violencia llevado a cabo por las FF. AA. de Colombia, bajo conducción política del Presidente Álvaro Uribe y su Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, corresponde señalar como primer efecto político el aumento del prestigio y la popularidad de todos ellos. Las felicitaciones partieron de los propios rehenes y hoy se han esparcido ya por todo el mundo. Esto los fortalece internamente hasta tal punto, que una segunda re-elección de Uribe no parece ya imposible (la propia Betancourt admitió esa posibilidad). El segundo efecto político ya lo hemos tratado en dos artículos anteriores, al mostrar a Ingrid Betancourt ingresando triunfante al escenario político colombiano y mundial. Su presencia influyente está recién comenzando. El tercer efecto político está en la evidencia de unas FARC debilitadas, lo que, para los efectos prácticos, abre una zona de peligro en cuanto a la ferocidad de las mismas, que puede aumentar como crece la ferocidad de una fiera acorralada. Sólo agregando más inteligencia al tratamiento del tema podrá Colombia entera entrar a un período de paz inédito hasta ahora. Más noviolencia y menos violencia es el camino para alcanzar esa meta. El cuarto efecto se da en el escenario latinoamericano. El camino de la violencia para alcanzar fines políticos sigue perdiendo terreno y eso lo comienza lentamente a aceptar un sector que hasta ahora ha creído en esa vía. En el mundo de la globalización, en el que estamos cada día más insertos, la violencia tiene menos espacio moral y eficiencia política para alcanzar cualquier meta. Creo que, por hoy, reflexionar en torno a estos cuatro efectos puede abrir un debate realista sobre lo sucedido. Se trata, en general, de un cuadro positivo y esperanzador. Hay caminos para luchar por la justicia, pero ellos no están en la violencia. Y eso es bueno para todos.

Etiquetas: , , , , ,

sábado, julio 05, 2008

INGRID BETANCOURT: LA FUERZA DEL ESPÍRITU (II)

Fue liberada hace alrededor de 72 horas y ya ha movilizado energías espirituales y emocionales de enorme magnitud. La irradiación de esperanza, de decencia, de fuerza vital, es indudable. en cada uno de sus gestos y de sus palabras. Esto lo ha percibido, como pocas veces, el mundo entero. El contraste entre su rostro luminoso y su mirada transparente y a la cara, con el rostro agrio y la mirada al suelo de sus carceleros constituye el retrato más palpable de la superioridad de la noviolencia sobre la violencia. A la hora de medirse la calidad y el nivel de conciencia moral de ambos caminos, dicho contraste da la respuesta. Ella moviliza admiración, entusiasmo, deseos de luchar. Ellos sólo pueden producir compasión. Cada uno cosecha lo que siembra. El mundo interior de Ingrid Betancourt está estructurado en torno al amor a su pueblo y a los suyos más cercanos, de donde nace su deseo y decisión de luchar por acabar con la pesadilla infernal que todavía vive Colombia. No ha esperado un segundo y ya ha interpelado al mundo entero y a países específicos para que trabajen juntos y sin más peleas mezquinas por llegar al final del túnel contruído por la soberbia armada de una guerrilla sin razón ni destino. Ya ha movilizado a todo su país, con el Presidente Uribe a la cabeza. Ya hace unas horas fue recibida en persona, en la loza misma del aeropuerto, por el Presidente de Francia. En unos días más la va a recibir el Papa. Ingrid Betancourt es ya un personaje de primera línea en el mundo y su voz tiene una fuerza que sólo nace de su espíritu. En este contexto no sólo hay sorpresa, sino también alivio y esperanza: el camino noviolento puede más, encarna lo mejor de la humanidad y debe derrotar, día a día y paso a paso, a la violencia. Incluso un aparato armado como las FF.AA. de Colombia acaban de sentir en sus entrañas esta realidad. Bastó un operación de inteligencia hecha con perfección y coraje, en que no se disparó una sola bala mortal, para que ese cuerpo entrenado predominantemente para usar la violencia, se llenara de gloria, de elogios y de prestigio. Pienso, entonces, que es la fuerza del espíritu, hoy encarnado en Ingrid, como ayer en Gandhi, King y tantos otros, la que hace el milagro. La victoria definitiva pertenece a la fuerza del amor que emerge de la noviolencia. No olvidemos este mensaje. La noviolencia tiene la capacidad profunda de superar todas las dificultades que se le presentan. Es el camino del futuro, de la mano de Ingrid y de todos los que, como ella, estén dispuestos a practicarla.

Etiquetas: , ,

jueves, julio 03, 2008

EL LIDERAZGO DE INGRID BETANCOURT

La liberación de Ingrid Betancourt puede abrir un nuevo capítulo en Colombia y en América Latina. Ha recuperado la libertad una mujer que, al momento de ser secuestrada hace más de seis años, participaba activamente en política, con una perspectiva ecologista y humanista. No era de derecha, tan poderosa en Colombia, pero tampoco formaba parte de esa izquierda que todavía cree, como los guerrilleros colombianos, en las posibilidades de la violencia para alcanzar sus fines. Ella se perfiló, en cambio, como una dirigenta noviolenta que llegó a ser postulada para la Presidencia de la República. Su secuestro por las FARC suspendió abruptamente su actividad política, pero la convirtió en símbolo de las víctimas de esa verdadera soberbia armada en que se constituyen los que quieren imponerse por la fuerza de las armas y no por la fuerza de la razón. Ahora Ingrid está libre. Todo el mundo ha visto su figura, delgada, pero vital, transmitiendo simpatía y seguridad en sí misma, claridad para decir lo que ella quiere, fuerza espiritual que irradia desde el fondo de su alma. Ayer la humanidad entera, en tiempos de globalización, vivió un buen día, una jornada de esperanza. ¿Vuelve la recién liberada a la vida política? Ojalá. No cerró esa posibilidad. Tiene mucho que aportar, porque ha visto mucho y vivido una experiencia que la ha llevado a conocer pliegues del alma humana, oscuros y luminosos, que la inmensa mayoría nunca logra ver. Tal vez por haber alcanzado estas profundidades la hemos visto, desde el primer momento, sonriente y sin rencores. De personas como ella puede surgir la nueva humanidad que buscamos. ¡Adelante, Ingrid! ¡Fuerza interior, Ingrid! ¡Colombia y América Latina esperan mucho de tí!

Etiquetas: , , ,