miércoles, octubre 20, 2010

LA SOLIDARIDAD EN CHILE

El valor de la solidaridad no es desconocido en Chile. Se hace presente silenciosamente en todas partes. A veces los medios dan a conocer ejemplos, pero, por su forma callada de existir, suelen volver al silencio tan pronto la noticia pierde actualidad y cae en el olvido. Esto sucede a cada rato. A la vez hay hechos mayores, de gran impacto público, que muestran una nueva dimensión, caracterizada por la movilización de energías solidarias a gran escala. El rescate exitoso de 33 mineros marca una cúspide de un proceso que tiene, a lo menos, algo más de un siglo de existencia, cuando se hace presente la llamada "cuestión social". Podrían mostrarse numerosos ejemplos, pero ello alargaría esta nota demasiado. Baste recordar durante la dictadura la emblemática Vicaría de la Solidaridad o las energías colectivas que se movilizan cuando hay terremotos y otros males sociales, para saber de lo que hablamos. Pero la pregunta surge sola: ¿podríamos pasar del actual modelo de desarrollo, fuertemente individualista, a uno solidario, o sea, a uno que coloque en el centro de su existencia el valor de la solidaridad? Una respuesta positiva depende mucho de quienes detentan el poder político (Sebastián Piñera y la derecha), pero también de todos quienes están en la oposición. En realidad, nadie está excluido del desafío planteado. En cualquier caso, con un vuelco semejante Chile se acercaría mucho al mostrado desde el día en que los 33 mineros quedaron atrapados en la mina San Esteban hasta que salieron con vida desde las profundidades de la tierra. Invito a seguir pensando en torno a este tema crucial para nuestro porvenir.

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sábado, abril 11, 2009

FACTORES INTERNOS Y EXTERNOS DEL MALESTAR ACTUAL

Hace varios meses, en los mismos días en que estallaba la crisis -hoy mundial- en los Estados Unidos (septiembre del 2008), dejé escritas, como borrador, las palabras siguientes: "algo, que acontece en el alma nacional y que no se expresa muy claramente, anda mal y se siente en el aire. Hay una suerte de malestar generalizado. No estamos cómodos los chilenos dentro de nuestro territorio, dentro de nuestro pellejo, dentro de nuestros entornos más inmediatos." Olvidé ya por qué no seguí escribiendo esa vez, pero ahora pienso que puede haber sido porque las cosas ya habían comenzado a precipitarse a una velocidad rasante y me hicieron vacilar respecto a lo que iba a escribir. En ese momento pensaba, en efecto, que el malestar constatado tenía explicaciones básicamente internas, incluyendo todo el devenir histórico de Chile. Mirando las cosas desde la perspectiva de ahora, creo que la respuesta no sería idéntica. Sin perjuicio de los factores propiamente locales, hoy no tengo duda de que también hay factores externos que no nos han dejado indemnes. Así, por un lado hay desarrollos históricos que, por no haber sido bien resueltos, han dejado heridas que aún no cicatrizan. Pienso en la situación de los derechos humanos en la dictadura de Pinochet y en el modelo ecómico heredado. En ambos casos estamos lejos de haber superado lo que correspondía superar. Pero a eso se añade un contexto mundial que ha impregnado nuestra cultura de modo negativo. El consumismo y el individualismo no parecen ser pandemias chilenas solamente, sino claramente planetarias. Y han invadido nuestra vida cotidiana. Estos solos ejemplos bastan para dar comienzo a un debate que busque superar estos males. Aquí queda, a lo menos, insinuado.

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domingo, junio 17, 2007

VUELCOS CULTURALES NECESARIOS EN AMÉRICA LATINA

Para avanzar y alcanzar un desarrollo integral en América Latina quiero mencionar en esta ocasión tres ámbitos dentro de los cuales se requerirá producir un vuelco profundo y necesario de tipo cultural.

PRIMERO: Si América Latina quiere ser "alguien" y no "algo" en el mundo -lo he dicho en múltiples ocasiones- debe avanzar decididamente hacia su integración cada vez más completa y amplia. El camino que hizo Estados Unidos, partiendo de trece colonias al independizarse de Inglaterra, y el realizado por Europa después de la Segunda Guerra Mundial, al construir el mercado común y después la Unión Europea, deberá hacerlo el conjunto de países que forman nuestra región. A pesar de los muchos esfuerzos realizados, hay obstáculos que mantienen frenado los procesos respectivos (MERCOSUR, COMUNIDAD ANDINA, MERCADO COMUN CENTROAMERICANO Y COMUNIDAD DEL CARIBE, entre otros). Uno de ellos es, a mi juicio, el más relevante de todos. Consiste en la negativa de muchos actores importantes para ceder soberanía, a pesar de que saben de lo imprescindible de este paso para lograr integrar realmente a la región. Si los Estados-Naciones existentes no entienden esto y se parapetan detrás de sus fronteras, sufrirán tragedias por su retraso y, a la larga, sucumbirán en el acelerado proceso que está debilitándolos día a día. Con la globalización de las comunicaciones dichas fronteras se van convirtiendo en fantasías de la imaginación y realidades del pasado. No existe alternativa a la integración, salvo el fracaso y una vida a remolque de la historia, sin nada que aportar al mundo de hoy y de mañana. Un radical vuelco cultural en esta materia es necesario y urgente.

SEGUNDO: La ola neoliberal, bajo la justificación ideológica de modernizar el Estado, lo desmanteló y lo redujo al mínimo posible. Hoy crece la convicción de que fue un camino engañoso y deliberado, que favoreció a los poderosos y perjudicó a los débiles. Una reforma profunda del Estado, en que una verdadera modernización no lo lleve a una megaburocratización que lo mantenga tan inútil como antes, sólo que mucho más costoso, sino que lo conduzca a tener más poder para imponer equidad en la sociedad y conducirla a disfrutar de un desarrollo integral capaz de dar a luz un mundo solidario, es la vía a seguir. Esto también requiere de un vuelco cultural profundo, pues hoy cualquier fortalecimiento del Estado, por justificado que sea, es descalificado con la acusación de estatismo. Se necesitará coraje y persistencia para sostener este debate y, sobre todo, para llegar a las decisiones que cambien la realidad actual.

TERCERO: El vuelco cultural decisivo se dará en la mente y el corazón de cada persona cuando seamos capaces de vencer el feroz individualismo presente y logremos vivir y encarnar un espíritu de solidaridad en todos los resquicios de nuestra realidad. Deberemos salir de la economía pura de mercado, que genera la actitud individualista en los ciudadanos, para pasar a una economía social de mercado y, mejor aún, a una economía solidaria de mercado. Para ello, será necesario fortalecer el poder regulador del Estado, como ya vimos. Sólo un Estado así podrá también, sin desnaturalizarse, ceder la soberanía necesaria para avanzar hacia la integración con otros Estados en la región, de modo que, juntando fuerzas, dejen de ser "algo" en el continente, y pasen, como dijimos al comienzo, a ser "alguien" en el mundo.

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