domingo, febrero 07, 2010

MI CRÍTICA A LA VISIÓN COMUNISTA ACTUAL

El comunismo actual es una fuerza en retirada en algunas partes (Europa, por ejemplo), pero trata de mantenerse y desarrollarse en otras (América Latina, sobre todo). Donde se repliega lo hace porque ha dejado de tener respuestas adecuadas a la realidad presente, que no coincide ya en aspectos esenciales con el diagnóstico que hiciera Carlos Marx de la sociedad industrial capitalista del siglo XIX. Quiero referirme a la apuesta de Hugo Chávez titulada por él "socialismo del siglo XXI". Aunque suene bien, tiene hasta ahora a lo menos dos debilidades: una praxis confusa y un diagnóstico obsoleto. Veamos brevemente cada uno de ellos:
  • Praxis confusa: no se divisa un modelo claro. Venezuela no se ve como un ejemplo que estimule a ser seguido. Hay un gobierno demasiado centrado en una sola persona, con una gestión de más de diez años extremadamente ineficiente en temas claves (seguridad, corrupción, salud pública, educación, economía) pese a que los recursos no han faltado.
  • Diagnóstico obsoleto: no se aprecia una puesta al día en la percepción de la realidad. Pareciera que los grandes fenómenos se observaran como no habiendo sufrido cambios importantes desde Marx hasta nuestros días. Esta falla en el planteamiento facilita lo enunciado en el primer punto.
Podría seguir desarrollando cada uno de estos aspectos y agregar muchos más, pero, por ahora, lo dicho basta para señalar que el "socialismo del siglo XXI" está actualmente en una virtual bancarrota. Partió mal y no da señales de corregirse sobre la marcha. Malo para tanta gente que puso sus esperanzas más sinceras en esta corriente política.

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martes, noviembre 25, 2008

VENEZUELA: NADA ES PARA SIEMPRE

En política nada es para siempre y eso ha quedado de relieve en la elección venezolana para escoger Gobernadores, alcaldes y concejales en todo el país. Analizando los resultados sin apasionamiento, se me ocurre decir que el electorado (que concurrió en forma inusitadamente numerosa para este tipo de elecciones) le pasó "un avisito" a las principales fuerzas que compitieron. Para el gobierno no puede ser indiferente su derrota en la Alcaldía Mayor de Caracas y en los Estados de Miranda, Carabobo, Zulia, además de ganar también en Táchira y Nueva Esparta (Isla Margarita). Estos Estados suman más de la mitad de la población venezolana. Esto no es menor y el gobierno ya dio muestras de saberlo y de tomarlo en cuenta. La oposición, por su parte, tiene un desafío mayor. Si quiere alguna vez en el futuro cercano (digamos en los próximos cinco a diez años) volver a colocar a uno de los suyos en la Presidencia de la República, el trabajo que le queda por delante es gigantesco. Lleva dos victorias consecutivas en la urnas, pero ellas lucen todavía limitadas, en parte porque no logra unirse en forma suficientemente potente como para hacer peligrar el poder de Chávez. Tampoco ofrece, todavía, un proyecto alternativo bien estructurado al proyecto del actual gobierno. En cualquier caso, ambas partes saben que trabajan en un terreno muy temporal, donde, como decía, nada es para siempre. Algo más: quedó en evidencia que la única forma civilizada para dirimir cualquier contienda política en el mundo actual reside en la soberanía de los ciudadanos, expresada en el voto en las urnas. Es el único camino que da legitimidad plena a los gobernantes de hoy.

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