martes, septiembre 20, 2005

ELECCIONES EN ALEMANIA
Se conoce el resultado electoral y la situación de suspenso creada por el mismo. Existe un virtual empate político, a pesar de la ventaja obtenida por la Democracia Cristiana sobre sobre la Socialdemocracia. Esto ha llevado a los dos candidatos, Angela Merkel y Gerhard Schröder, a afirmar que les corresponde encabezar el nuevo gobierno. El argumento más fuerte lo coloca, claro está, Angela Merkel, pues obtuvo más votos, pero, al igual que su rival, no puede mostrar una coalición que tenga mayoría en el parlamento. ¿Por qué? Por la novedad de un nuevo partido, el Partido de la Izquierda, que sacó más del 5% de los votos e ingresa con fracción propia al parlamento. Esto crea la siguiente situación: hay dos grandes fuerzas, las ya mencionadas, que obtienen cerca del 35% cada una. Y hay tres partidos, los demócratas libres, los verdes y los izquierdistas, que sacan menos del 10%, pero más del 5%. Esto conduce a que una coalición entre los dos grandes sea la única combinación que le daría a Alemania un gobierno políticamente poderoso, por difícil que fuese mantenerlo sin complicaciones. De lo contrario, quedan varios caminos:
  • un gobierno minoritario en el parlamento, pero tolerado por las demás fuerzas o, por lo menos, por una de ellas. Sería un gobierno precario, sostenido apenas. Alemania podría entrar en una fase de mucha inestabilidad política.
  • un gobierno con mayoría, formado por un partido grande y dos chicos. Sería una novedad, pero las combinaciones posibles se ven difíciles todavía, pues: a) los socialdemócratas deberían mantener la alianza con los verdes y agregar a los izquierdistas, cuya composición les revuelve el estómago, pues se formaron con los ex comunistas de la antigua Alemania del Este y con una fracción encabezada por Oskar Lafontaine, ex socialdemócrata; y b) los demócratas cristianos tendrían que atraer hacia así a los verdes, pues descartan de plano a los izquierdistas. En el primer caso, Alemania se cargaría un poco más a la izquierda. En el segundo la Democracia Cristiana tendría que ser menos conservadora para mantener por largo tiempo la coalición.
  • hacer nuevas elecciones es otra vía. Esto se puede, pero crea la sensación de debilidad de un sistema que hasta ahora ha funcionado bien.

Hay que seguir de cerca lo que está pasando en Alemania, pues es un país demasiado importante en Europa e influyente en toda la política mundial. Por ahora, hay suspenso.

2 Comments:

At 8:56 p. m., Blogger Adolfo Braüchi Mesina said...

Sin duda...... "Hay que seguir de cerca lo que está pasando en Alemania, pues es un país demasiado importante en Europa e influyente en toda la política mundial".
Respecto a lo anterior me parece importante señalar que la D.C. Alemana no tiene mucho que ver con nuestra D.C. en Chile, en lo que a coalición se refiere, como también, a los intereses que pretende defedender Angela Merkel.
Alemania ha iniciado la discusión sobre: impuestos, cambio en la Previsión, ingreso de Turquía al Mercado Común Europeo, etc.
Todos temas relevantes, como bién lo señalas, influyente para la política mundial.

Por los conocimientos que tienes sobre esa realidad sería muy interesante que profundizaras al respecto.

Saludos

 
At 10:59 p. m., Blogger Otto Boye said...

Es verdad. Hay grandes diferencias, sobre todo en las realidades que enfrenta cada cual en su respectivo país. La DC alemana es un partido tan complejo como el socialdemócrata. Ambas fuerzas, que se han turnado a la cabeza del poder, son grandes canales de opinión y de intereses. Ambos tienen alas fluctuantes y poderosas, y organizadas corrientes internas. El ala izquierda de la DC es más progresista que el 70 u 80% de la socialdemocracia. Pero el predominio en la DC es del sector conservador, compuesto de empresarios y profesionales de alto nivel económico, entre otros. Existe también una presencia más o menos pareja de católicos y protestantes. Y ahora, desde la unidad alemana en 1990, existe también la DC del Este y la del Oeste. En suma, una fuerza muy multifacética para enfrentar los problemas de una economía social de mercado que se ha negado a convertirse en puramente de mercado. En esto, los DC alemanes nunca siguieron los pasos de Margaret Thatcher, por ejemplo. En 1992 llegaron incluso a redefinir, en su declaración de principios, su modelo económico básico, como uno de "economía social y ecológica de mercado". Este componente ecológico podría abrir la puerta a una participación verde en un gobierno encabezado por la DC. En unos días más, una vez que se decanten los acontecimientos, podremos volver a mirar la realidad alemana. La DC chilena, por su parte, ha vivido desde su nacimiento una realidad diferente. Por ejemplo, es hija de la evolución del catolicismo chileno. La participación protestante, que hoy existe, es un hecho relativamente nuevo. Es hija también de cuestiones sociales y correlaciones políticas propias de un país subdesarrollado, situado además, fuera de los circuitos internacionales llamados centrales. En lenguaje de la teoría de la dependencia, la DC alemana es una fuerza que se mueve en un país central, mientra la DC chilena se mueve en un país periférico. Y esto hace una diferencia muy grande en cuanto a las realidades a enfrentar por cada fuerza.

Saludos

 

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