miércoles, agosto 17, 2005

EN TAIZÉ, ¿UN ASESINATO MÁS?
No. No es uno más. No es del montón. Es el asesinato de un hombre muy valioso para la humanidad, que buscaba el entendimiento entre las religiones, en particular, entre los cristianos de las diversas confesiones. Me ha conmovido profundamente la muerte violenta de Roger Schutz, el Prior y fundador de la Comunidad ecuménica de Taizé (Sur de Francia), un hombre de paz, de noviolencia, de amor a los demás, en especial a los más pobres. Era un protestante suizo amado por todos quienes lo visitaban y experimentaban su enorme irradiación. Tenía 90 años y presidía una ceremonia en la que participaban más de 2500 personas, cuando una mujer de nacionalidad rumana, de 36 años, al parecer perturbada mental, lo atacó apuñalándolo y quitándole la vida.
Muere como los grandes noviolentos, como Jesús, como Gandhi, King, Monseñor Romero y muchos más.
La Iglesia Católica chilena, que mantenía contactos con él, se manifestó dolida por este asesinato sin sentido. El religioso estuvo en nuestro país en 1975 y 1979. El Vicario de la Zona Sur de Santiago, Cristián Precht, lo recuerda como un hombre de enorme sensibilidad humana y religiosa y de gran vocación ecuménica.
"Era un hombre sencillo y bondadoso que se dejó llevar por el Señor. Su vocación ecuménica lo impulsó a trabajar incansablemente por el entendimiento entre los hombres y los pueblos.", dijo monseñor Precht. Es interesantes destacar que la relación de Roger Schutz con la Iglesia chilena es muy antigua. "Monseñor Manuel Larraín fue un gran amigo de él, desde la época del Concilio Vaticano II, a donde el monje suizo asistió como invitado especial. En gratitud a una donación de Nuevos Testamentos hechos por la comunidad de Taizé a la diócesis de Talca, don Manuel le regaló al Hno. Roger su anillo episcopal" relató Precht.
El 24 de noviembre de 1979, sostuvo un encuentro de oración y canto con más de dos mil quinientos jóvenes en la Catedral Metropolitana. "¡Qué hermoso es esto! Creo que el Señor está en medio de nosotros porque cuando hay hombres, aunque sean de distintas creencias, que se reúnen en nombre de Dios y de los hombres, ahí está el Señor", señalaba en esa ocasión el Cardenal Raúl Silva Henríquez, en su saludo al Hermano Roger, según consigna la revista Solidaridad en su número 81 (noviembre de 1979). "Buscar la unidad es una obligación de todos los cristianos. Pero una unidad que no se imponga por la fuerza, por el poder. Es una unidad que se obtiene en el amor de Jesucristo, en el amor de la verdad, en el amor a los hombres", agregaba el Cardenal Silva, al recordar que Taizé es una comunidad ecuménica, donde participan jóvenes de distintas Iglesias cristianas.
En su mensaje a los jóvenes de Santiago, el Hermano Roger destacó el inmenso valor que tiene para el mundo de hoy, la oración. "Solos, no podemos hacer mucho. Debemos rezar en común, junto a todo un pueblo", manifestó. "El amor se demuestra en una manifiesta y ardiente voluntad de liberar a los oprimidos, de compartir con los hombres, sus sufrimientos y esperanzas”. (...) Roger Schutz se convirtió en una de las figuras religiosas más relevantes del siglo XX. "El Hermano Roger siempre estuvo cerca de la Iglesia Católica, y estuvimos muy contentos y agradecidos de verlo participar en el funeral del Papa Juan Pablo II", declaró Heiner Koch, Secretario General del comité organizador de la Jornada Mundial de la Juventud, al expresar desde Colonia su sorpresa y tristeza por la noticia. El hermano Roger fundó la comunidad monástica a los 25 años, en 1940, luego de comprar una pequeña propiedad en la región francesa de Taizé, donde acogió a refugiados de la II Guerra Mundial. La comunidad actualmente cuenta con más de 100 hermanos, católicos y protestantes, con la intención de promover la reconciliación y la unidad entre los cristianos.
NOTA: A continuación agrego la reacción de Benedicto XVI, tomada de la agencia católica Zenit.
El Papa asegura que Frère Roger «ha llegado a la alegría eterna»
CASTEL GANDOLFO, miércoles, 17 agosto 2005 (ZENIT.org).- Sin esconder la emoción, Benedicto XVI pronunció este miércoles, al final de la audiencia general, unas palabras espontáneas para manifestar su dolor por el asesinato del fundador de la Comunidad de Taizé, Frère Roger Schutz, a los 90 años, quien ya «está en las manos de la bondad eterna».Al dirigirse a los peregrinos congregados en el patio de la residencia pontificia de Castel Gandolfo, al final del encuentro, el Papa confesó que en esa mañana había recibido «una noticia muy triste, dramática»: la muerte de Frère Roger provocada a cuchilladas por una mujer rumana, de 36 años, aparentemente desequilibrada.«Esta noticia me ha afectado todavía más porque precisamente ayer recibí una carta de Frère Roger muy conmovedora, muy cariñosa. En ella, escribe que en el fondo de su corazón quiere decirme que “estamos en comunión con usted y con los que se han reunido en Colonia”», reveló el Papa. El cardenal Joseph Ratzinger conocía desde hace tiempo a Frère Roger. En las exequias de Juan Pablo II, el decano del Colegio cardenalicio sorprendió al mundo entero al acercarse a darle la comunión, pues se encontraba en silla de ruedas.En su carta, el fundador de la Comunidad ecuménica explicaba al nuevo Papa que «a causa de sus condiciones de salud, por desgracia no habría podido venir personalmente a Colonia, pero que habría estado presente espiritualmente junto a sus hermanos». La misiva escrita en francés, como reveló Benedicto XVI, manifestaba «el deseo de venir cuanto antes a Roma para encontrarse conmigo y para decirme que “nuestra Comunidad de Taizé quiere caminar en comunión con el Santo Padre”». La carta concluía con estas palabras escritas de puño y letra. «Santo Padre, le aseguro mis sentimientos de profunda comunión. Frère Roger de Taizé». «En este momento de tristeza, sólo podemos encomendar a la bondad del Señor el alma de este fiel servidor suyo», afirmó el obispo de Roma. «Frère Schutz está en las manos de la bondad eterna, del amor eterno, ha llegado a la alegría eterna --aseguró--. Nos invita y exhorta a ser fieles trabajadores en la Viña del Señor, también en situaciones tristes, seguros de que el Señor nos acompaña y nos da su alegría».

1 Comments:

At 11:55 p. m., Blogger Otto Boye said...

Agrego aquí un dato. Se publicó en 1978, en Barcelona, el libro de Roger Schutz "La violencia de los pacíficos", donde expone con mucha solidez su filosofía noviolenta. Hoy, ante su muerte, debiéramos repasar, una y otra vez, sus mensajes. Con su partida ellos cobran renovado interés y vigencia.

 

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