lunes, agosto 22, 2005

RECONCILIACIÓN: "LEIGHTON PUEDE AYUDARNOS"
El padre José Aldunate S.J. trató este delicado tema de la reconciliación en el emocionante homenaje hecho a Bernardo Leighton (en la foto) en la Biblioteca Nacional (lunes 22 de agosto). Dijo cosas muy importantes, con una elevación propia de un luchador noviolento por los derechos humanos (recordar su participación estelar en el Movimiento contra la Tortura Sebastián Acevedo durante la dictadura), dotado, además, de una gran preparación en el campo ético o moral. Para que haya reconciliación, dijo, debe haber perdón. Pero, para llegar a este punto, hay que recorrer un camino difícil y hasta largo: comienza con la verdad (saber lo que pasó, cómo pasó y quienes fueron los responsables de las ofensas o delitos), continúa con la justicia (que castiga a los culpables) y requiere, para lograr adecuadamente la meta, del arrepentimiento de los victimarios. Cumplido este recorrido, las víctimas, o sus sobrevivientes pueden perdonar y hasta "deberían perdonar". El acto de Leighton y de la señora Anita de perdonar a quienes atentaron en contra de ellos en el momento mismo de los hechos, al saltarse todo el recorrido, fue un acto de generosidad rayana en la santidad y el heroísmo. Aldunate habló, además, con vuelo profético, acusando a unos por los hechos cometidos y criticando a otros por querer demasiada venganza. Y repitió varias veces: "En esto Leighton puede ayudarnos".
Andrés Aylwin hizo también una magistral intervención. Describió, a través de anécdotas, aspectos cruciales de la vida de Leighton, proporcionando una imagen muy viva de su persona. Recordó pasajes de su ejercicio como abogado de los sindicatos, a los que le dedicaba mucho tiempo y les cobraba poquísimo. Después hizo alusión a momentos históricos críticos en los que Leighton mantuvo una conducta clara y correcta. Recordó el voto contra Allende de la Cámara de Diputados, aludido también por Maximiano Errázuriz. Aylwin recuerda que Leighton fue enfático en plantear que ese voto no debía interpretarse como un llamado a los militares a intervenir dando un golpe, como se hizo después.
El diputado de derecha Maximiano Errázuriz también intervino, rindiendo un sentido homenaje. Pero él sorprendió un poco a la audiencia cuando dio a conocer un hecho desconocido sucedido en la circunstancia aludida del 22 de agosto de 1973 (32 años exactos atrás) en la Cámara de diputados, cuando se debatió y votó la mencionada declaración que los militares golpistas utilizaron para justificar lo que hicieron el 11 de septiembre de ese mismo año. Contó que el diputado comunista Alejandro Rojas había pedido sesión secreta y que en ella había comunicado que tenía noticias confiables de que soldados peruanos y bolivianos avanzaban y atacaban Chile en esos momentos. Según él, Leighton reaccionó serena, pero instatáneamente: diciendo que no tenía por qué dudar de lo afirmado por Rojas, pidió que se suspendiera la sesión, a fin de averiguar lo sucedido. De no confirmarse la información, debería reanudarse la sesión de inmediato, dijo. Según Errázuriz, Leighton, con su actitud, mostró ser muy rápido y práctico para encontrar los caminos a seguir.
Patricio Santa María, actual Subsecretario General de Gobierno, hizo también una excelente intervención, lo mismo que José de Gregorio. Fueron más de homenaje, emocionantes, testimoniales. No las consigno, por ahora, para no alargar esta nota.

2 Comments:

At 7:24 a. m., Anonymous Leopoldo Quezada said...

Estimado Otto:
Quiero invitarlo a conocer el grupo doctrina social de la iglesia en www.doctrinasocial.org

Nos encantaría si es posible hiciese una semblanza del Hermamo Bernardo

Fraternalmente

Leopoldo Quezada

 
At 11:35 a. m., Blogger Otto Boye said...

Estimado Leopoldo:
Me resulta difícil escribir una semblanza de Bernardo Leighton después de haber escrito el libro sobre él ("Hermano Bernardo"). La tercera edición (las dos primeras se hicieron en plena dictadura...), publicada en 1998 por Ediciones Chile y América, CESOC, fue ampliada a numerosos detalles que faltaban en las dos primeras ediciones. Entre otras cosas, cerramos el ciclo de su vida ante el hecho de su fallecimiento. Lo que puede tener mucho sentido es convocar, a través de www.doctrinasocial.org, a personas que lo conocieron para que cuenten anécdotas de él, que son extraordinariamente ilustrativas de su persona y de sus posiciones frente a los desafíos que la vida le iba poniendo. También publicar las intervenciones que hubo en la Biblioteca Nacional la semana pasada, muy ricas en hechos vividos por los respectivos oradores, se justifica plenamente. Por ese camino podríamos, quizá más adelante, volver a intentar un libro sobre este gran personaje de la historia de Chile. En suma, hagamos primero un trabajo de recopilación que traiga valor agregado a lo ya hecho, para después pasar a una nueva etapa en el estudio de Bernardo y sus interesantes circunstancias.

 

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